Doce minutos después del despegue, el avión ya no era una misión de evacuación, era una emergencia desesperada llena de niños, el 4 de abril de 1975, con Saigón a punto de caer, el presidente Gerald Ford autorizó la Operación Babylift para sacar a miles de menores de Vietnam del Sur. El primer vuelo partió en un C-5A Galaxy con más de 300 personas a bordo, cientos de bebés acomodados en cajas de cartón y atendidos por enfermeras y personal médico en plena retirada de guerra.

Poco después de alcanzar altitud, falló la compuerta trasera y la descompresión devastó la aeronave, que se estrelló en un arrozal cerca de Tan Son Nhut. Murieron 138 personas, entre ellas 78 niños. La tragedia no detuvo la operación, al contrario, la hizo más urgente y en los días siguientes continuaron los vuelos con imágenes que dieron la vuelta al mundo. Una historia marcada por el heroísmo y por duros debates sobre adopción y guerra.